Una web no caduca en una fecha concreta. Lo que pasa es que tu negocio cambia, los móviles cambian y la web se queda donde estaba. Estas siete señales ayudan a distinguir una web que solo necesita retoques de una que conviene renovar.
Las siete señales
1. En el móvil hay que hacer zoom
Si para leer un texto o pulsar un botón hay que ampliar con los dedos, la web no está pensada para el móvil, que es desde donde entra buena parte de tus visitas.
2. Tarda en cargar
Si tú mismo te impacientas al abrirla, tus clientes también. En este artículo repasamos las causas más habituales.
3. Ya no cuenta lo que haces hoy
Servicios que dejaste de ofrecer, precios antiguos, un equipo que ya no es el que sale en las fotos. Una web desactualizada genera llamadas para aclarar lo que debería estar claro.
4. Cambiar un texto es una odisea
Si cada cambio pequeño tarda semanas o depende de alguien que ya no responde, la web deja de actualizarse y el punto anterior empeora.
5. Nadie te contacta desde ella
Recibe visitas, pero no llegan mensajes ni llamadas. Suele faltar un paso claro: qué quieres que haga quien entra y dónde está el botón para hacerlo.
6. Los formularios fallan o no sabes si llegan
Haz la prueba: envíate una solicitud. Si no llega, o llega a un correo que nadie mira, estás perdiendo contactos sin enterarte.
7. No se parece a tu negocio
Cambiaste el logo, el local o el tipo de cliente, y la web sigue siendo la de hace años. La primera impresión ya no es la tuya.
¿Retoque o rediseño?
Como orientación: si se cumplen una o dos señales, normalmente basta con arreglarlas una a una. Si se cumplen cuatro o más, los parches acaban costando casi lo mismo que hacerla de nuevo, y el resultado es peor.
Qué conviene conservar
- El dominio. Es tu dirección; cambiarlo confunde a clientes y buscadores.
- Los textos y fotos que funcionan. No todo lo viejo es malo: lo que tus clientes ya entienden se queda.
- Las direcciones de las páginas con visitas. Cuando una página cambia de dirección, la antigua debe llevar a la nueva para que quien llegue desde Google o desde un enlace no encuentre un error.
Antes de pedir presupuesto
- Apunta qué páginas reciben más visitas, si tienes ese dato.
- Decide qué quieres que haga quien entra: llamar, reservar, escribir.
- Reúne lo que ha cambiado en tu negocio desde que se hizo la web.
- Marca qué te gusta de la web actual y qué no.
Con eso, cualquier profesional puede decirte con más precisión qué haría y por qué. Así lo planteamos nosotros en rediseño web.


