Una web lenta no suele tener una sola causa. Lo normal es que se hayan ido sumando cosas pequeñas: una foto enorme aquí, un plugin de más allá, un alojamiento que se quedó corto. La buena noticia es que casi todas tienen arreglo, y que se pueden ordenar de la más fácil a la más difícil.

Cómo saber si tu web es lenta

Ábrela en el móvil, con datos y sin wifi, que es como la verá mucha gente. Si tarda en aparecer el primer contenido o el texto salta mientras carga, hay margen de mejora. Para tener una medida más objetiva puedes usar PageSpeed Insights, la herramienta gratuita de Google: analiza una dirección y te dice qué partes pesan más.

No te obsesiones con la nota. Lo que importa es que la página se pueda leer y usar pronto, sobre todo en el móvil.

Las causas más habituales

  • Imágenes demasiado grandes. Fotos subidas tal como salen de la cámara o del banco de imágenes, sin reducir. Suele ser la causa número uno.
  • Vídeos que se cargan enteros al entrar. Un vídeo de fondo pesa como decenas de fotos.
  • Demasiados añadidos. Plugins, widgets de chat, mapas, contadores y píxeles de publicidad: cada uno suma peticiones.
  • Plantillas pesadas. Temas pensados para servir a todo el mundo cargan código que tu web no usa.
  • Tipografías. Cuatro familias con seis grosores cada una son muchos archivos antes de mostrar una sola letra.
  • Alojamiento justo. Un plan muy básico compartido con cientos de webs responde despacio cuando hay visitas.

Lo que puedes hacer tú

  1. Reduce las imágenes antes de subirlas. Para una foto a todo el ancho suele bastar con unos 1.600 a 2.000 píxeles de ancho, y bastante menos para las pequeñas.
  2. Quita lo que no usas. Plugins desactivados, widgets que nadie mira, scripts de herramientas que ya no pagas.
  3. Limita las tipografías a una o dos familias y a los grosores que de verdad aparecen.
  4. Revisa los vídeos. Mejor una imagen que se convierte en vídeo al pulsar que un vídeo que se descarga solo.

Cuándo no compensa seguir parcheando

Si la web está montada sobre una plantilla muy pesada o acumula años de añadidos, cada mejora cuesta más y dura menos. En ese punto suele salir mejor rehacerla con una base ligera y conservar lo que funciona: el dominio, los textos buenos y las direcciones que ya reciben visitas. Lo explicamos en rediseño web.

Lo que la velocidad no arregla

Una web rápida ayuda, pero no sustituye a un mensaje claro. Si quien entra no entiende qué haces ni cómo contactarte, cargar en la mitad de tiempo no cambia el resultado. Velocidad y claridad van juntas.

Y una vez arreglada, conviene revisarla de vez en cuando: las webs se vuelven lentas poco a poco, con cada cosa que se añade. De eso se ocupa el mantenimiento.