Una web publicada no es una web terminada. Sigue funcionando sobre programas que se actualizan, servicios que cambian y certificados que caducan. El mantenimiento es el trabajo de que todo eso siga en pie, y de que la web cuente lo que tu negocio hace hoy.
Qué es exactamente
Suele agrupar cuatro tipos de tareas:
- Vigilar. Comprobar que la web carga, que los formularios llegan y que lo que está conectado sigue conectado.
- Actualizar. Poner al día el sistema, los plugins o las piezas de las que depende la web.
- Copiar. Guardar copias para poder volver atrás si algo sale mal.
- Cambiar. Textos, fotos, horarios, precios: lo que cambia en tu negocio y debe cambiar en la web.
Qué pasa si nadie lo hace
Durante un tiempo, nada. Ese es el problema: los fallos de una web sin mantenimiento no avisan. Un formulario deja de enviar y te enteras semanas después, cuando un cliente te dice que te escribió. Una actualización pendiente rompe una página. El certificado vence y el navegador muestra un aviso de «sitio no seguro».
Ninguna de estas cosas es grave si se detecta pronto. Lo caro es descubrirlas tarde.
Cuánto mantenimiento necesita tu web
Depende sobre todo de cómo esté hecha y de lo que tenga conectado:
- Una web sencilla sin gestor de contenidos necesita poco: vigilar que funciona y hacer los cambios de contenido.
- Una web con gestor y plugins necesita actualizaciones regulares, porque cada pieza tiene su propio calendario de versiones.
- Una web con reservas, pagos o integraciones depende además de servicios de terceros que cambian sin avisarte. Ahí la vigilancia importa más.
Formas de contratarlo
Lo habitual es encontrar dos modelos:
- Cuota mensual. Incluye la vigilancia, las actualizaciones y un número de horas para cambios. Te da previsión.
- Por horas, cuando hace falta. Pagas solo lo que pides, pero nadie vigila entre un encargo y otro.
Ninguno es mejor en general. Si tu web recibe solicitudes o reservas cada semana, que alguien la vigile suele compensar. Si es una tarjeta de visita que casi no cambia, puede bastar con revisarla de vez en cuando.
Qué preguntar antes de contratar
- Qué se vigila exactamente y cómo te avisan si algo falla.
- Cuántas horas de cambios incluye y qué pasa si se superan.
- Qué queda fuera y se presupuesta aparte.
- En qué horario se atienden las incidencias.
- A nombre de quién están el dominio, el alojamiento y las cuentas.
- Qué recibes cada mes: un resumen de lo revisado y lo cambiado.
Las respuestas deberían estar por escrito. Así es como lo planteamos en nuestro servicio de mantenimiento.


